Tras varios meses trabajando como un galeote, por fín toca marcharse tres semanas de vacaciones.
Me voy a destiempo, mientras los parisinos todavía siguen contando los días antes de marcharse.
Me voy rumbo al sur en una zona de montes, salvaje y auténtica.
Volveré cuando los parisinos ya empezarán a veranear y entonces prometo contaros más historias sobre esta ciudad que tanto aprecio.

¡Hasta pronto!