Esta semana, al pasar por la tienda del panadero, me impresionó el discurso de este hombre:
La gente consume demasiado y no tiene dinero para todo. Yo lo veo todos los días. Empiezan el mes con billetes, luego vienen las monedas y los ticket restaurant y acaban juntando las monedas de cobre.
Pero eso no impide que este hombre fabrique diariamente varios productos francamente prescindibles.

Por otra parte me comentan varias personas que en las tiendas de super descuento son cada día más los clientes que escogen los productos de precio mínimo.

También constaté que algunas tiendas no lograron acabar con sus existencias durante las rebajas y en varios sitios noté "ofertas excepcionales".

Pero el sábado pasé por un gran almacen en busca de una sartén y pocas veces noté tanto bullicio de gente, incluso en las cajas.
Ese mismo día constaté que había cola de media hora en la puerta de Pierre Hermé.

Al final yo no sé que pensar.
Imagino que la situación económica resultará realmente difícil de enfrentar para algunas categorias sociales pero la increíble ligereza que constato por otras partes me despista totalmente.
Quizás sea porque traspaso fronteras económicas sin enterarme.