Esta semana oscilamos entre lluvia y frio y eso no da ganas de meterse en largos recorridos. Así que sólo hice micro-paseos.

Atravesé el cementerio del Père Lachaise pero ya no tenía los colores cálidos del otoño. Entre el cielo nublado y la escasez de luz renuncié a sacar más fotos pero por lo menos encontré una pista para hablaros un día de este universo tan especial.

Visité el gran almacén del ayuntamiento y constaté que todo está listo ya para la histeria consumista de Navidad. Tendré que sacar algunas fotos de las iluminaciones...

Cada día al despertar, cuento los días que nos separan del solsticio de invierno pero mientras tanto los días siguen menguando.
Las gatas, muy listas, siguen durmiendo encima de los radiadores.