Azares de la vida, mis dos complices viandantes son libras y como uno cumplía 60 años quise celebrar el acontecimiento.
Encontré una empresa que propone paseos por París en 2CV con chófer y despues de arreglar varios detalles, reservé uno.
Cité a mis complices al pie del Arco del Triunfo pretendiendo que allí empezaba el recorrido del día, y trás dar media vuelta de la plaza encontramos la 2CV y su chófer.

No sé si sirve precisar que la 2CV es un viejo modelo de coche Citroën, creado exactamente sesenta años atrás.
Nos tocó un modelo de 1975, naranja, con el número 16 pegado en la portezuela como si fuera coche de carrera. Y como el tiempo era fantástico, el chófer había preparado la configuración descapotada de este venerable vehículo.

Ya al ver la sonrisa de mis amigos en frente de la 2CV sabía que había acertado. Pero cuando entendieron que el coche era para nosotros, me regalaron sonrisas de viejos niños maravillados.

Nos instalamos en la dos caballos y entonces empezaron dos horas de recorrido muy divertidas.

El chófer era un estudiante muy majo y llevaba el jersey y la gorra de la empresa. Como bien veía que nuestro conocimiento de París superaba mucho el suyo, se despistó un poco.
Nos daba lo mismo ver el París monumental, romántico, bucólico, cinéfilo, ... Solo queríamos pasear un rato en este coche de leyenda y lo bueno fue que el mozo supo adaptarse.

El recorrido se acabó en frente de un cutre bar de barrio del distrito 11 a donde nos llevó nuestro chófer muy dignamente.

Mientras tomábamos el aperitivo, la alegría del paseo se prolongó cuando imaginamos el relato que haría nuestro chófer al volver a su empresa:

Me encontré con tres locos que saben todo de París, que se reían como niños, me invitaron a un café, me regalaron un macarron de Hermé y acabaron en un cutre bar de barrio

Y al pensar al debriefing nos partimos de risa otra vez...

Creo que habrá sido un buen cumpleaños...