Hoy toca marcharse otra vez de la Ciudad de las Luces para llevar las gatas de vacaciones.
Encontré una casa rural chiquitina pero con un gran jardín, sin perros y apartado de las carreteras, y allí pasaremos dos semanas.

Mis gatas son ciudadanas asi que las musarañas no corren peligro. En cuanto a los lagartos son demasiados rápidos para que las doñas puedan competir. Pero siempre quedan las mariposas y los saltamontes.
Ya las imagino corriendo y saltando por todas partes y sé que lo pasarán de maravilla.

Yo aprovecharé esos días para alargar la tranquilidad veraniega mientras los parisinos superan el estrés de septiembre y vuelven a un ritmo normal.