Ya llevabamos mucho tiempo aplazando el recorrido por el aburridísimo distrito 7 cuando por fín encontramos una motivación: visitar las tierras de Rachida.
La ministra de la Justicia, Rachida Dati, es también la nueva alcaldesa de este distrito

Quedamos a la salida del metro Invalides y ya empezamos con las desilusiones: no hay bares en este lado de la explanada y tuvimos que empezar el camino sin tomar el cafecito de siempre.
Por suerte pasamos por la plaza del palacio Bourbon y pudimos instalarnos en la terraza del café de los diputados.
Ya operativos seguimos el camino.

Pasamos por el museo de Orsay, fuimos a ver la insignificante iglesia Santa Clotilde antes de volver a la explanada pero más cerca del Hotel y de su famosa capilla. Entramos, atravesamos el patio escudriñando los nombres de los cañones y salimos al pie de la iglesia.
Por suerte un rayo de sol me dio la oportunidad de sacar varias fotos y de probar mi nuevo objetivo.

Luego seguimos rumbo al museo de Rodin y despues de saludar de paso a los burgueses de Calais, empezamos a buscar un sitio en donde almorzar.
Encontramos la solución en la calle de Babylone: un pequeño restaurante muy decente en donde probamos platos tradicionales muy correctos.

Un poco lastrados por esa experiencia, volvimos al objetivo del día y seguimos el recorrido.

Caminata interminable por la avenida de Breteuil rumbo a la estatua de Pasteur.
Otra caminata tan interminable como la primera por la avenida de Saxe rumbo a la Escuela Militar.
Y despues de dar la vuelta a dicha escuela, tercera caminata por el campo de Marte.

Eso deja tiempo para meterse en varios delirios y discrepamos sobre el color ideal para pintar la torre Eiffel. Yo creo que un bonito violeta le quedaría muy bien...

Ya bien cansados, superamos la última prueba del día: la cuarta caminata interminable por la orilla del Sena, rumbo al puente Alexandre III.
Así llegamos hacia el otro lado de la explanada y pudimos comprobar que tampoco había bares abiertos.
Ya no estabamos contando los kilometros y seguimos rumbo a la primera terraza...

Al final el recorrido fue tal como lo imaginábamos: aburridísimo. Pero por lo menos lo comprobamos en vivo y ya esta hecho.
La próxima vez, escogeremos un barrio más popular...