Esta semana me lanzaron un auténtico desafío : imaginar un recorrido para dos mujeres, una española de 38 años y una canadiense de 60 años, ambas interesadas por la vida local.

Confieso que pasé un par de horas meditando sobre este concepto de "vida local" antes de aceptar el reto pero es que es un tema tan vago que abarca todo y su contrario...
Al final encontré una línea directriz : escoger unos lugares frecuentados por los parisinos de a pie e inventar un camino para pasar del uno al otro.

Empezamos por este pasaje en donde las parisinas suelen buscar gangas. Pasamos por las galerías Colbert y Vivienne antes de contemplar como los parisinos disfrutan de los jardines del Palacio Real.
Dimos un vistazo al edificio del Ministerio de la Cultura antes de llegar a la calle Montorgueil en donde estudiamos la vida local desde la terraza de un café.
Seguimos por el Pasaje del Gran Ciervo rumbo a la calle San Denis y sus prostitutas (que también forman parte de la vida local). Así llegamos al Pasaje del Cairo y sus tiendas de trapos.
Luego caminamos hacia el Pasaje del Ancla antes de visitar las casas más antiguas de París (la ex y la actual). Así llegamos al Mercado de los Niños Rojos en donde sirven un té de menta muy bueno.

Luego el recorrido se convirtió en un gran momento de nomadismo urbano...
Farniente al lado del Canal San Martin, sensación pueblerina en el Faubourg Saint Martin, perfumes de curry en la calle Louis Blanc, sueño de medina en la Goutte d'Or, exotismo radical en el mercado de Chateau Rouge...
Una cerveza en Montmartre para recuperar, una ensalada en el distrito IX y despues de saludar a Georges Sand y Chopin, de admirar varias puertas de hierro colado, de escoger una casa en la Nueva Atenas, el recorrido se acabó en la estación Saint Lazare.

Fueron horas caminando pero también compartiendo sobre temas de sociedad, comparando unas realidades canadienses, españolas y francesas. ¡Esta nueva experiencia me encantó!