Los azares de mis horarios me llevaron Pasaje Choiseul en mediodía entre semana. Ya pasé un montón de veces por este sitio pero siempre fue durante los horarios de oficina y siempre pude pasear tranquilamente.

¡Este viernes fue otro cantar!

Me encontré en medio de una multitud de oficinistas, aprovechando la pausa meridiana para invadir las tiendas de ropa del pasaje, en busca de la ganga del día...
Tengo aguanto pero no tanto... Entonces me refugié en la terraza de uno de los cafés que se hallan a la salida del metro Quatre Septembre.

En esta zona de oficinas, observar los movimientos de mediodía no tiene desperdicio: grupos de hombres vistiendo el uniforme traje/corbata y paseando con la dignidad asociada a su función, mujeres caminando con prisa como abejas libando, algunos escasos grupos mixtos...
A las 13h45 el movimiento se acelera : se acaba la pausa y es preciso volver a la oficina.
A las 14h00 abandoné la terraza y me encaminé hacia el Pasaje. En las tiendas en donde decenas de mujeres estaban revolviendo las mercancías ya no había ni un gato pelado...
¡París, tierra de contrastes!