La torre Saint Jacques llevaba años rodeada de andamios y en 2006 es cuando la envolvieron en una gran tela blanca parecida a plástico.

Según tengo entendido ya llevaban varios años haciendo estudios minuciosos para evaluar las obras necesarias.
Unos años atrás encontré por casualidad a uno de los arqueólogos del proyecto y recuerdo que me habló de su trabajo pero cuando me propuso enseñarme la torre por dentro, la perspectiva de luchar contra el vértigo en medio de los excrementos de las palomas me quitó la curiosidad.

Ayer pasé al pie de la torre y constaté que ya le habían quitado la manta blanca en su parte superior.
El tímido sol de la tarde me dio la oportunidad de contemplar la piedra rubia restaurada y me quedé boquiabierta al admirar las esculturas.

Ya se sabe que París tiene un patrimonio arquitectónico impresionante pero lo bueno de esta ciudad es que, aunque lentamente a veces, intentan conservarlo.