Hoy es el último día de trabajo de la frutera de mi barrio y ya no tiene tantos productos como siempre...

Lo bueno es que propone varias ofertas para agotar lo que le queda.

Lo malo es que no sé como aguantaré sus largas semanas de ausencia.
En eso de escoger frutas, soy una inútil pero esta chica tiene un don y cuando vuelvo a casa con la cosecha del día, sé que disfrutaré de una colección estupenda de sabores.

¡dios mío! ¡Tengo que inventar algún plan de supervivencia!