Ya empieza la primavera y todos los parisinos disfrutan de los primeros rayos de sol.
Hoy mis peregrinaciones me llevaron hacia el Mercado de los Niños Rojos en donde llegué a la hora de almorzar.

Este mercado es un sitio curioso.
Dejó de funcionar durante varios años pero lo renovaron y la nueva instalación se esconde en medio de una manzana aislada de la agitación parisina.
Basicamente es un conjunto de tiendas de comestibles pero cuenta varios especialistas en comidas preparadas y éstos instalaron mesas en las callecitas del mercado.

Entonces a la hora de almorzar surgen dos preguntas existenciales:
¿Sol o sombra ?
¿Que tipo de cocina?

Hay sitios en donde la vida es muy suave...