Caminando por París con Caol

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14/07/2019

¡Fiestas!

Me cuesta recuperar el ritmo parisino, pero a pesar del calor, escogiendo las aceras a la sombra, hice varias caminatas.
En los bulevares que marcan la frontera entre los distritos 11 y 20 se veía mucha gente en la calle: los que tienen dinero sentados en alguna terraza de café y los demás en un banco público o en la silla que se han llevado.
Ese día no me retrasé y pasé por el “Monop” de mi barrio en donde muchas mujeres estaban buscando una oferta interesante. Yo hice compras de utilidad antes de volver a casa.

El miércoles caminé rumbo a la plaza de la Nación y si todavía no acabaron las obras, el sitio ya resulta más agradable para los peatones.
Seguí rumbo al BHV en donde pude visitar muy tranquilamente la planta dedicada a la decoración. Otro cantar fue cuando pasé por la planta de los zapatos: topé con una cantidad impresionante de mujeres en busca de alguna ganga y me marché corriendo.
Volví a casa caminando y constaté en varios puntos que los profesionales (taxistas, repartidores, ...) se vuelven locos con las obras que se ven en cada esquina y complican el tráfico automóvil.
Al llegar a casa, varios griteríos me recordaron que ya empezó la temporada de la Copa de África de Naciones. Esa noche, celebraron la victoria de los Leones del Senegal...

El jueves me esperaba otra sorpresa ya que las aeronaves que participan al desfile de la fiesta nacional estaban preparando su exhibición y pasaron delante de la ventana de mi despacho. Confieso que ver estos aviones y helicópteros militares pasar tan cerca de tu lugar de trabajo resulta muy perturbador.

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Al salir del trabajo, quise encontrar la nueva tienda del panadero que estaba instalado al lado de mi instituto y que se mudó cerca de la plaza Gambetta. Pero a pesar de escudriñar todos los comercios de esta zona, no identifiqué su tienda.
Más adelante, en la calle Rebeval, pude descubrir el dispositivo instalado por el Municipio durante la canícula. Se trata de un mástil con varios grifos que distribuyen agua y un pulverizadr en su parte superior.
No sé porque no instalaron cosas así en mi barrio.
Por la noche de este mismo día, los argelinos consiguieron la calificación para la semifinal.

Hoy, el Senegal ganó su semifinal. El helicóptero de la jefatura de policía se quedó casi media hora encima de mi barrio para controlar que ni se armaba un disturbio, ni la gente caminaba rumbo a los Campos Eliseos para celebrar la victoria.
Ahora empezó la segunda semifinal e imagino que estaremos otra vez bajo el control del helicóptero.
A veces, vivir en medio de un barrio rebelde tiene inconvenientes, pero compartir la alegría de la victoria de los Leones del Senegal lo compensa de sobra.

7/07/2019

Recuperando el ritmo

Cuando volví a París, después de la canícula, la temperatura de mi piso todavía era de 28 grados. Y a pesar de varias noches con unos 17 grados, la temperatura interior no bajó mucho y ahora tengo unos 25 grados… (contemplé la posibilidad de cambiar el ventanal, pero de momento no tengo el presupuesto).

Dediqué mi primer día a llenar la nevera, tema algo complicado por el cierre definitivo de mi frutero de siempre :-(

En el bulevar al lado de mi casa, habían cortado el tráfico para desmontar una grúa escondida en medio de una manzana. Si las operaciones me parecieron bastante espectaculares, provocaron un caos de coches en busca de un itinerario alternativo, con el concierto de bocinas asociado.
Confieso que cuando vuelvo de vacaciones, siempre me asombra el ruido de esta ciudad.

El martes volví a la oficina, viajando con mi autobús de siempre. Desde la ventanilla pude constatar que falta poco para que las obras de la plaza de la Nación se acaben. No se como los parisinos se apoderarán de este lugar, pero la nueva disposición me parece más agradable.

En la oficina me esperaban varios expedientes y 900 mails. No sé quién dijo que las herramientas digitales mejorarían la productividad, pero cuando se te cae encima una masa de este tipo, no te parece tan evidente...
Por suerte no fueron malos conmigo y pude ponerme al día sin presión.

Para bien empezar con esta vuelta, al salir de la oficina, visité por varias tiendas y constaté que llegaba tarde para las rebajas: los productos realmente interesantes ya habían desaparecido.
También pasé por la zona del centro Pompidou y se nota que los turistas del verano ya habían llegado.

De momento, no me metí en largos recorridos, pero sólo es cuestión de unos días y de encontrar zapatos adecuados.
¡Hasta pronto!

30/06/2019

Canícula

Hoy se acaba una sucesión de días de canícula, con temperaturas parecidas a las de la crisis del 2003. Por suerte, las casas viejas de mi lugar de veraneo tienen una buena inercia térmica y la temperatura interior se quedó naturalmente inferior a 27 grados.

Hoy toca preparar las maletas para el viaje de vuelta a París y me preocupa la temperatura que me espera en mi piso parisino, cuyos ventanales miran hacia el sur. Por seguridad la gata se quedará en una de las casas viejas. Y yo no tendré otra opción que adaptarme a este bochorno.
Luego os cuento.

16/06/2019

Vacaciones

Ya llegó la primera sesión de vacaciones.
Este año me pareció larguísimo y necesito descansar.
Algunos dirán que es porque envejezco y eso no lo puedo negar.
Pero también fastidian todas las inquietudes provocadas por las medidas del gobierno de Macron. Algunos amigos temen un despido, otros constatan que tendrán que trabajar muchos años aún antes de poder jubilarse y los jubilados constatan que las pensiones llevan varios años sin revalorización.
Para los demás, la multiplicación de los indicadores de desempeño quita mucho sentido a nuestras actividades laborales.

Me cansé de oir estas coplas sin sentido y necesito escaparme.

Sé que me espera un sinfin de actividades en mi refugio borgoñón, pero cada una tiene sentido y al acabarse, regala la alegría de las tareas bien hechas.
¡Hasta pronto!

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9/06/2019

Cerca de la calle Vercingetorix

Hice otro paseo con el guía del pasado domingo.
Este señor nos citó al lado de la salida de la estación de metro Plaisance y nos explicó que la zona fue remodelada en los años 1980s. En el siglo XIX, este barrio albergaba muchos obreros que trabajaban en talleres y fábricas, aprovechando la cercanía de la estación de ferrocarriles de Montparnasse para desarrollarse.
La extensión de la estación y la necesidad de proporcionar viviendas decentes a la población parisina llevó el municipio a definir una zona de renovación urbana en donde los arquitectos conservaron todos los edificios en buen estado y demolieron los demás para construir varias torres.

Después de explorar el pequeño jardín que se halla al lado de la estación de metro, seguimos rumbo a la antigua calle del “molino de la virgen”, cuyo nombre evoca el antiguo molino que se hallaba en esta zona.

Los urbanistas crearon varios talleres de artistas al pie de las torres, pero desde fuera, resulta difícil percibir la contribución de sus inquilinos a la vida del barrio.

Seguimos rumbo a la calle de Gergovie en donde se hallaba uno de los talleres que ocupó el Douanier Rousseau. Luego pudimos admirar una antigua panadería que evoca el molino.
A continuación, seguimos por la senda verde que crearon a lo largo de los carriles.

Este camino atraviesa varios jardines y permite descubrir una muestra interesante de vegetales de todas clases. En su extremo norte, una pequeña terraza regala un panorama asombroso, con las torres Eiffel y Montparnasse.

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El camino se acaba en el jardín del Cardinal Wyszynski, muy frecuentado por las familias con niños del barrio.
Hicimos otra vez el inventario de los vegetales interesantes. Constatamos que los cinco talleres de artistas que bordean el jardín resultan inhabitables por el ruido de los tráficos automóvil y ferroviario, y entramos en la iglesia Nuestra Señora del trabajo.

Ya conocía esta curiosa construcción, pero con gusto di una vuelta por el interior, descubriendo, de paso, algunas esculturas que no había notado. Tanto me gustó este momento por dentro de este edificio que no vi que el grupo se había marchado y no volví a encontrarlo.

Lo cierto es que tendré que volver por esta zona para recorrerla a mi ritmo.

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