Caminando por París con Caol

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

28/05/2017

Ansias de naturaleza

Este fin de semana tocaba aprovechar uno de los fines de semana alargados del mes de Mayo. Nos perdimos el puente del 8 de mayo por culpa de las elecciones presidenciales así que son muchos los que esperaban el puente de la Ascensión para escaparse de París y yo como los demás.

Para empazar, el jueves por la mañana, tuve que enfrentar el cierre de la línea que me lleva a la estación de trenes. La sociedad del metro consideró que mucha gente se marcharía de la capital y decidió aprovecharlo para planear algunas obras excepcionales. Por suerte hay otras líneas al lado de mi casa pero no son tan directas y cuando viajas con doce kilos de gatas, eso importa.

Cuando llegué a la estación de Bercy, constaté que había mucha gente esperando y muchos ciclistas. Pero como tenía mi asiento reservado, eso no me preocupó: puse las gatas en el portaequipaje y esperé la salida del tren.
Lo cierto es que había muchisima gente en el tren y pocos asientos libres, pero lo que más me sorprendió fue el anuncio del cobrador del tren:

"Señoras y señores, les informo que nuestro tren no puede salir porque tenemos un problema de seguridad con algunas bicis que impiden el paso. Rogamos que los viajeros que viajan con bici rumbo a Montargis bajen del tren y usen un tren de cercanías".

Ya había notado la presencia de muchos ciclistas pero no pensaba que eso se convertiría en un problema de instalación de las bicis en el tren...

Uno de los ciclistas que estaba a mi lado, desmontó su bici para dejar espacio a los demás pero eso no fue suficiente. Los cobradores seguían con su anuncio pero sobra decir que nadie aceptó cambiar de tren.

Media hora después, empezaron a explorar todos los vagones para determinar donde quedaba espacio y tras desplazar una decena de bicis, volvimos a una situación aceptable para la seguridad de todos. Total arrancamos con 45 minutos de atraso...

Las gatas aguantaron la demora y viajaron una vez más como pasajeras clandestinas.
Pero para disfrutar de unos días en un jardin soleado, merecía la pena :-)

20170528.jpg

21/05/2017

¡Sol!

Aproveché este fin de semana soleado para pasear por la ciudad de las luces.

Al lado de la vía verde, pasé por una callecita del distrito XII y encontré una instalación que me encantó. El ocupante de una planta baja utilizó su alfeizar exterior como estantería para instalar libros. Eso tenía pinta de invitación a coger uno y dejar otro y me dio envidia: desde mi tercera planta no puedo jugar así.
En la esquina de la callecita, un hombre mostraba mucho placer al escuchar en la radio un concierto de música clásica. Pensé un rato que podía ser el dueño de los libros, pero no quise molestarle.

En un callejón sin salida del mismo distrito, un arquitecto inventó una solución que me pareció interesante para permitir que los que viven al nivel de la calle guarden una forma de privacidad.
Aquí nada de rejas que transforman los pisos en cárceles, pero un encaje de metal que separa la calle del balcón y puede abrirse parcialmente cuando uno lo quiere. Y como este motivo también viste las paredes del edificio, se ve más como una decoración que como una reja.

20170521.jpg

Traspasé la frontera del distrito XI. A dos bocacalles se veía mucha gente con paquetes de todas clases y caminando rumbo a la humilde iglesia Saint Marguerite. Cuando me acerqué vi que organizaban un mercadillo de barrio pero que todavía estaban en el proceso de la instalación. Total, seguí rumbo al bulevar Voltaire.

Cuando pasé delante del Bataclan, constaté que ya no se ven velas y ramos de flores. Ahora, a la izquierda de la puerta, una placa de mármol conmemora el acontecimiento...

Cerca de la plaza de la república, visité a una señora que vendía una alfombra hermana de la del otro día. Descubrí en el primer piso, un departamento muy bien decorado, con muchos detalles de diseño, pero tremendamente oscuro. La doña me contó que vivía en este lugar desde 1981, comentó las evoluciones sucesivas de su barrio y acabó diciendo que no quería marcharse de este barrio. Yo compré la alfombra y la llevé a casa en autobús.

La buena noticia del día es que seguimos con abejas en París y según parece, algunas aprecian las plantas que puse en mi balcón :-)

14/05/2017

Entre dos elecciones.

El pasado domingo, en el bar de la esquina, los dueños habían preparado un bufé gratuito para los que vendrían esperar los resultados en su local. La verdad es que hicieron las cosas muy bien y con unas cervezas del barrio, podíamos aguantar (casi) cualquier resultado.

20170507.jpg

Cuando anunciaron que Macron había derrotado a Le Pen, la gente se sintió aliviada, pero lo más notable fue lo que dijo uno de los jóvenes: “¡Gracias a todos! Ya no tengo que volver a Argelia” ...
Necesité varias cervezas rojas para escuchar los comentarios y debates televisados que no tenían mucho sentido. En mi barrio rebelde, queda claro que la elección de Macron no es voto por convicción sino por resignación. La gente se marchó poco a poco, y yo como los demás.

El lunes convocaron la primera manifestación de protesta en la plaza de la República. Paseaba por la orilla del canal Saint Martin y me impactó la cantidad de camiones de policía convocados para mantener la seguridad… Tendremos otros motivos de protesta así que yo seguí caminando...

El martes por la mañana, pasé por una vía bautizada “sendero de Montempoivre”. Poca cosa tiene de sendero esta calle, pero lleva a una parte del distrito 12 que bordea la senda verde y en donde se escucha muy bien el canto de los pájaros.

Al día siguiente, quise visitar un jardín escondido detrás de una línea de casas de dos plantas, entre las calles Saint Blaise, Vitruve y des Balkans. Si encontré la entrada, había demasiada gente para explorar el sitio tranquilamente. Así que noté que tengo que volver allí por la mañana.

Por la noche, daba clases en una asociación de mi barrio acerca de las webs de las administraciones. Lo que más interesó a la gente fue la web del servicio público del empleo y la que permite descubrir las ayudas que uno puede conseguir. Estaba muy lejos de las declaraciones de los políticos...

Continuará...

7/05/2017

Caminando...

Años atrás, unas visitantes mexicanas de paso me comentaron que París no era una ciudad tan extendida y que uno podía recorrerla por completo caminando. La verdad es que nunca hice el trayecto norte-sur u oeste-este andando y tuve ganas de experimentarlo. Fui en metro hasta la puerta de Orleans y a partir de allí caminé rumbo al norte.

Lo primero que me llamó la atención fue el tremendo tráfico automóvil que transforma la avenida del General Leclerc en autopista. Pronto abandoné este sitio para pasar por algunas calles paralelas y enseguida pude escuchar el canto de los pájaros que pueblan los jardines al pie de los edificios de la calle del Père Corentin.

20170506.jpgAl llegar a la calle Marie-Rose, noté la música de un órgano. Parecía proceder de un edificio de ladrillos rojos, así que me acerqué y así fue como pude descubrir la capilla del convento de los franciscanos.
El interior sobrio de esta iglesia me pareció muy luminoso. Miré los vitrales y me alegró la imagen de “fraile sol” (Últimamente, el sol forma parte de las cosas que más necesitamos en París). Luego me senté para escuchar el órgano y cuando se acabó el ensayo me marché.

Al salir de la iglesia, miré los edificios de la otra acera y me acordé de otra visita por esta calle. En aquel entonces había una placa en el número 4 de la calle porque allí es donde Lénine vivió durante su estancia parisina. En la fachada sólo queda la marca de la placa. Pero la convivencia en la misma calle de los franciscanos y del revolucionario ruso forma parte de estas yuxtaposiciones improbables que tanto me gustan.

Luego seguí caminando rumbo al Norte por las calles de la Tombe Issoire, del Faubourg Saint-Jacques y Saint Jacques. Al pie de Notre Dame, pasé un rato buscando el punto cero antes de seguir rumbo al Sena y de perderme por las tiendas del centro de París.

Las mexicanas tenían razón: París no es una ciudad tan grande...

Y ahora toca pasar por el bar de la esquina para esperar el resultado de las elecciones...

30/04/2017

Esperando la segunda vuelta...

Ya llevamos una semana escuchando a los expertos autoproclamados que comentan los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y casi todos adoptan el mismo enfoque: el programa de la derecha extrema sería un desastre y es preciso unirse para derrotar a la rubia de la derecha nacionalista. Total ni se admite la abstención, ni se acepta el voto en blanco y los que contemplan estas posibilidades son considerados como irresponsables.

Al nivel nacional, el cuarentón consiguió el 24,01% de los votos válidos y la rubia alcanzó el 21,30%. Pero si los parisinos regalaron el 34,83% al cuarentón, sólo otorgaron un 4,99% a la rubia. Y esa diferencia tiene raices sociológicas.

Con un 57% de personas diplomadas de la enseñanza superior, la población parisina es globalmente mucho más educada que el resto de la población y su 38% de diplomados. Total la tasa de paro a penas alcanza el 8% cuando supera el 12% en el norte, y el salario promedio parisino es también más elevado que el promedio galo. Además, la capital gala concentra una cantidad increíble de servicios cuando en los pequeños pueblos, quedan pocos comercios y servicios públicos.

A fin de cuentas la distancia entre el pueblo de Francia y los habitantes de París se vuelve cada día más importante, y eso explica que las propuestas de la rubia no tengan el mismo impacto.

Cuando los políticos y otras figura apelan al voto contra la rubia, ignoran la colera que conllevaban los votos de la primera vuelta, confirman que lo que más les importa es preservar los privilegios de los que sirven, y demuestran que no les importa la situación de los ciudadanos de a pie maltratados por la mundialización.

Hoy son muchos los que rechazan a los dos candidatos de la segunda vuelta y que se niegan a votar en contra de sus convicciones para derrotar a la rubia.
Respuesta dentro de unos días...

- página 2 de 109 -