Caminando por París con Caol

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16/04/2018

Explorando...

Cuando volví a casa ayer, mi podómetro marcaba 27643 pasos. Pero si sumo los pasos de todos los días de la semana son 144923 pasos, lo cual representa más a menos 103 kilómetros...

Aproveché el primero rayo de sol para recorrer la zona de viviendas sociales que se halla al norte de Parque Severine, entre la puerta de Bagnolet y la puerta de Menilmontant. Lo que más me impresionó es la calidad de estos edificios de cemento y ladrillos rojos, construidos en los años 1930s. Ordenados en manzanas con calles interiores, patios abiertos y jardines, dejan espacios para que los inquilinos puedan respirar y parecen mucho más agradables que algunas construcciones más modernas. Al llegar a la puerta de Menilmontant, un grupo escolar de tamaño adecuado marca el límite Norte de esta urbanización.

A partir de allí se ve otra manzana en donde plantaron seis edificios altos en medio de un jardín y la verdad es que el hecho de tener césped y árboles al pie de tu casa debe de ser muy agradable.

Luego el ambiente cambia radicalmente ya que a partir de la calle de Guebriant hasta la puerta des Lilas, en ambos lados del bulevar Mortier se estiran instalaciones militares con todas las herramientas de seguridad que uno puede imaginar. Pasé por la estación de autobuses en donde encontré una línea que me llevó cerca de mi casa.

Al día siguiente quise pasear por un grupo de calles que bordea el parque des Buttes Chaumont. Encontré una calle de los solitarios, con mucha gente paseando. Más lejos, los antiguos estudios de la Sociedad francesa de producción fueron destruidos para construir viviendas y escuelas, y si no fuera por el nombre de una calle (patio del séptimo arte), nadie recordaría que aquí fue donde Louis Gaumont construyó un primer taller cinematográfico...
Tendré que pasar por allí otra vez.

Pero entre todos los sitios que vi esta semana, creo que el que más me gustó es esta tienda del distrito XX.

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Jerga libre: sitio de archivos, de estudio y de conspiración.

Ayer pasé por varias callecitas del distrito XI cerca de la calle de la Folie Méricourt.
Transformaron casi todos los antiguos talleres en loft y se ven cada día más tiendas pensadas para los burgueses bohemios parisinos que no asusta el precio de 9000 euros por metro cuadrado...
Para mantener la moral, hice una parada en una pastelería de la calle Ledru Rollin, antes de seguir rumbo al Sena.

15/04/2018

27643 pasos...

muchos descubrimientos y demasiado cansancio para compartirlos ahora. Mañana será otro día...

8/04/2018

Primavera gala

Ya empezaron las huelgas de trenes.
Para los que viven y trabajan dentro de París, no tienen muchas consecuencias. Pero para los que viven en las afueras y necesitan los trenes para desplazarse, la situación pronto se vuelve complicada. A no ser que ya practiquen el teletrabajo y que se queden en casa cuando hay huelga.
Yo viajé varias veces con mi autobús de siempre e incluso fui al trabajo caminando. Pero algunos colegas ya tuvieron que usar días de vacaciones.
Ya veremos cómo van las cosas...

Este fin de semana se celebraban las jornadas europeas de los oficios artesanales. Yo ya conozco a todos los artesanos de mi barrio y tuve ganas de visitar talleres de otras zonas. Pero como ando con poco dinero preferí a salvo de las tentaciones y me metí en un gran recorrido a partir de la puerta de Clignancourt.

En este punto, la antigua estación del ferrocarril de cintura alberga ahora un sitio alternativo en donde uno puede iniciarse a las virtudes del reciclaje.
La zanja de los carriles alberga espacios de ocio y un jardín compartido. Al norte de la zanja, se ven algunas construcciones antiguas y me paré para admirar une yuxtaposición de casas que me gustó.

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¿Quién pensaría que esto se halla en París?

Seguí caminando y así fue como llegué a otra estación transformada en lugar de vida: “el azar lúdico”. Más adelante constaté que ya estaban acondicionando el espacio de los antiguos ferrocarriles para transformarlo en paseo.

Cuando abandoné el recorrido del antiguo ferrocarril de cintura, pude descubrir el edificio que el arquitecto Renzo Piano dibujó para el palacio de justicia de París. De momento, está rodeado de grúas y todavía se ven obras por todas partes. Pero el edificio me pareció muy acertado y a pesar de sus 38 plantas, no resulta aplastante.

Luego quise descubrir el pequeño cementerio de Batignolles.
Este pequeño espacio se extiende al lado del bulevar periférico y tiene una parte que se halla debajo del viaducto de la autopista. Pero pronto se olvida este detalle al disfrutar de la bonita colección de árboles.
También descubrí que este modesto cementerio alberga a dos personajes importantes de la literatura gala: Verlaine y André Breton.
¡Qué cosas!

1/04/2018

¿Convergencia de las luchas?

Esta semana inauguraron un nuevo sistema para matricularse en la universidad.
Antes el futuro estudiante tenía que proporcionar una lista ordenada de carreras que le interesaban, un programa controlaba las posibilidades y, en algunas situaciones, elegía las asignaciones al azar. Este proceso tenía la ventaja de maltratar uniformemente a todos los estudiantes interesados por una carrera muy concurrida.
El nuevo sistema requiere que los estudiantes preparen expedientes particulares para cada una de las carreras que mencionan en su lista de preferencia, con carta de motivación y recopilación de las notas relevantes.
Para los profesores, eso se parece a una auténtica pesadilla ya que no tienen el tiempo necesario para examinar todos los expedientes y elegir los más sobresalientes.
Para los estudiantes, significa que ya no podrán arriezgarse a entablar cualquier carrera.
Como si fuera poco, el nuevo sistema intenta asignar a los estudiantes a la universidad más cercana de su casa, lo cual impide matricularse en una de las prestigiosas instituciones parisinas.
Total, se armó un movimiento estudiantil para protestar contra esta forma de selección universitaria y ya bloquearon una docena de facultades.

Mientras tanto, los empleados de la empresa Carrefour se declararon en huelga para protestar contra la supresión de más de dos mil empleos y consiguieron pertubar la actividad de unos tres cientos almacenes.

En cuanto a los empleados de Air France, se alegran de la mejora de los resultados comerciales, piden un aumento salarial y lo repetirán en la calle esta semana.

Y también anuncian reivindicaciones de los empleados que recolectan las basuras, de las enfermeras que ya no tienen el tiempo de atender correctamente a los viejecitos y de varias empresas públicas de energías.

Casi todos los ministros dicen que no entienden estos movimientos de protesta ya que entablaron discusiones para encontrar soluciones. Pero por lo visto no tienen la misma concepción de la discusión que los sindicalistas.

Yo aproveché el fin de semana pascual para descansar unos días lejos de París y vuelvo mañana a la ciudad de las luces.
A ver si el tren que reservé funciona y me lleva a casa.

25/03/2018

¡Huelga!

Esta semana los sindicatos de ferroviarios y de funcionarios convocaron la primera huelga de la primavera. Escogieron el jueves 22 de marzo y esa fecha ya es todo un símbolo puesto que el movimiento del 22 de marzo fue, cincuenta años atrás, el primer paso de los acontecimientos parisinos de Mayo del 1968.
Una semana atrás, los jubilado ya protestaron contra la retención adiciona aplicada a sus pensiones y anunciaron que también participarían en la manifestación del jueves.
Yo tenía que ir a una reunión en el ministerio de haciendas y no pude esquivarlo.

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Cuando llegué al lado del ministerio, un cordón de policía cerraba el acceso y tuve que presentar la convocatoria así como mi carné de identidad para que me dejen pasar. Luego, después de cuatro largas horas de reunión, pude volver a la calle y seguir las huellas del desfile.

Entre el ministerio de haciendas y la plaza de la Bastille, me crucé con varios manifestantes caminando rumbo a la estación de Lyon. Noté varias furgonetas de la policía pero todavía se veía poco tráfico automóvil.
En la plaza de la Bastille, los camiones de la limpieza seguían borrando las huellas del desfile mientras algunos manifestantes alargaban su presencia en el bulevar Beaumarchais. En las calles laterales, noté varios movimientos de policía así que no tardé en irme.
A lo largo del recorrido de la manifestación, entre la plaza de la Bastille y la plaza de la República, constaté que habían destruido varios escaparates de oficinas de bancos y de seguros.

Cuando llegué a casa, quise escuchar las noticias en la radio y constaté que casi no mencionaban la manifestación. El presidente Macron dijo que no cedería a las protestas callejeras y sus tropas editoriales se emplean a disimular la amplitud del descontento.

Los ferroviarios ya anunciaron que estarían en huelga dos días de cada cinco y publicaron el calendario previsto. Pero no se sabe cómo seguirán las demás protestas.

Algunas líneas de la novela de Virginie Despentes, "Vernon Subutex 2", me regalaron una descripción decepcionada de la situación:

"Ahora todo está listo para que los que no tienen nada se encarguen de matar a los que tienen menos aún, con el apoyo de la élite encantada: ¡Adelante! Pobres idiotas, ¡mátense todos entre sí! La economía ya no necesita a toda una parte de la población. Ya no son trabajadores pobres: son inútiles. El único circuito que alimentan es él de las cárceles. Habrá que librarse de ellos y la élite cuenta con el pueblo para hacer el trabajo sucio."

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