Caminando por París con Caol

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8/02/2010

Ya se fue Enero, a ver lo que dice Febrero...

Ya llegamos al final del periodo de las rebajas y publican las primeras estadísticas: enero 2010 no será una gran edición y sólo se salvan las ciber rebajas.
Dice una de mis amigas que se explica esta diferencia porque lo que uno compra en internet no es tan caro como lo que uno encuentra en las tiendas y entonces es más fácil caer en la tentación. Y cuando lo pienso, creo que acertó.

Yo me libré de los trapos para volver a encontrar los libros y más precisamente los que publica una editora cuyo trabajo me encanta: no me gustan todos los libros que edita pero siempre entiendo lo que le ha gustado en una obra. Doña Anne-Marie Metailié dio a conocer las obras de Luis Sepulveda, Arnaldur Indridason o Leonardo Padura al público parisino y eso es de agradecer.
Este trabajo de calidad fue reconocido por uno de los actores mayores de la edición gala y tras celebrar los 30 años de su empresa editorial, ahora podrá olvidar las pesadillas económicas y dedicarse a lo que más le importa: la literatura.

Y aprovecho este momento para agradecer a Maria Angeles por la Sombra del viento que estimuló mis ansias literarias. ¡Un gran regalo!

También agradezco otro regalo que llegó directamente del festival de comics de Angoulême. Se trata de una colección de croquis de París que acompañan pequeños textos comentando momentos pillados al azar.
Me encantó la primera frase de esta pequeña obra:

Para bien dibujar su ciudad, es preciso madrugar y salir al alba, al azar de las calles, en busca de algún motivo.

Y la verdad es que el amanecer parisino es un momento que me gusta mucho.
A ver si consigo madrugar con estos días que empiezan a alargarse...

31/01/2010

¡Trapos!

Si tuviera que escoger una palabra para resumir los acontecimientos de esta semana, creo que la palabra trapos vendría de maravilla.

El miércoles surgió la idea de modificar el estilo de un abrigo entallado cambiando sus botones. Asi fue como pasamos casi una hora en esta tienda-cueva de ali baba del distrito 11. Tres miradas expertas escudriñando por todas partes y al final una elección unánime para un cambio bastante radical, transformando un abrigo casi militar en fantasía bastante femenina.
La siguiente etapa nos llevó a una tienda en donde fabrican y venden sombreros para la segunda del trío. Mientras buscaba el modelo de sus sueños, confieso que pasé un rato muy divertido probando sombreros de todas clases. Y cuando encontró lo que buscaba, seguimos rumbo al sitio que me interesaba a mi (una pastelería argelina) pero desgraciadamente estaba cerrada por obras.

Ayer tocaba aprovechar la última semana de rebajas y comprobar si el pantalón que le gustaba a mi amiga seguía disponible con un descuento presentable. Larga caminata porque es preciso merecer las cosas, y como nos acompañaba la suerte mi amiga encontró lo que buscaba. Yo no buscaba nada pero esta tienda es una tremenda trampa en donde siempre encuentro algo que me gusta...
Cuando empezamos el largo camino de vuelta para expiar, decidimos que para compensar tendríamos que aguantar como mínimo un mes sin comprar trapos. Ya lo experimenté en otros tiempos y sé que puedo sobrevivir :-)

Y ahora sigo con el trapo que compré unos días atrás, una fantástica muselina de seda que me esperaba en medio de una masa de retales. Todavía tengo 3 metros por dobladillar...
A ver si puedo lucir una nueva bufanda naranja mañana.

24/01/2010

Burbujas acústicas

Empezamos la semana celebrando el cumple de los capricornios, representados por dos de los cuatro comensales. Si pasamos una buena noche, la libra encargada de encontrar el sitio para cenar no acertó y el restaurante que visitamos no se quedará en las memorias.
Sospecho que lo hizo a propósito, para que siga con propuestas estrafalarias :-)

Al día siguiente, tuve la oportunidad de pasear al anochecer por la deshumanizada zona de la Défense. No forma parte de mis destinos preferidos pero los azares del deporte me llevan por allí una vez al año y cuando toca, siempre me impresiona la cantidad de cambios. Descubro carreteras nuevas o constato que el solar que recordaba ya se transformó en edificios habitados. Pero de momento, nunca encontré alguna novedad con encanto. Lo bueno cuando vuelves de expediciones de este tipo es que aprecias mucho más tu entorno cotidiano.

Luego tuve que renunciar a mi autobus preferido para desplazarme en metro y asi fue como surgió el descubrimiento de la semana.
En el autobus, basta con sentarte al lado de la ventana para pasarlo bien contemplando el espectáculo de la calle. Pero en el metro parisino, principalmente subterráneo, no tienes este recurso y entonces contemplas... a los demás viajeros.

Lo que más me llamó la atención fue la cantidad de personas llevando auriculares y la evolución de los modelos utilizados. Si unos años atrás todos usaban los discretos auriculares de oído, esta semana noté una proporción asombrosa de personas llevando auriculares supraaurales o circumaurales.
Yo también hice la experiencia de usar el walkman en el metro pero pronto constaté que ni el ruido de fondo ni el contexto permiten apreciar realmente alguna música. Además te impide captar un montón de cosas y al final llega a ser casi una desventaja.
Sé que hubo campañas para preservar la audición y que mejoraron bastante los auriculares e imagino que estos nuevos modelos resultan menos dañosos. Pero esta materialización de las burbujas acústicas provoca mi perplejidad y más aún cuando procede de personas de cuarenta o más.
¿Será que no son capaces de inventarse una intimidad en medio de la muchedumbre? ¿Será que perdieron la capacidad de interesarse a los demás?

Yo seguiré en mi burbuja de sueños, que no me impide pillar estos momentos divertidos que no tienen desperdicio.

17/01/2010

Una semana rara

Ya nos libramos de la nieve. Ahora tenemos frío con viento y las calles de París siguen abandonadas por una población que se abriga en su casa o en algún café acogedor.
El otro día sobre las 20h, mi autobus de siempre batió una nueva marca, tardando media hora cuando usualmente necesita casi una hora.
El jueves en el mercado al lado de mi oficina, no se veía la afluencia ordinaria.
Ayer en la calle Etienne Marcel cuya impresionante colección de tiendas de marca anunciaba rebajas alcanzando el 70%, tampoco noté mucha vidilla. Y cuando caminé rumbo a los grandes bulevares, pasé por calles casi desiertas.
Así que llegué a preguntarme si invernan los parisinos...

Encontré una parte de la respuesta al hablar con mis colegas mientras compartíamos la tradicional tarta de reyes.
Esta muestra representativa de la población parisina comentaba entre dos bocados que el mes de Enero se hacía interminable y que resultaba difícil esperar hasta la próxima paga, y más todavía con las tentaciones de las rebajas.
Incluso escuché a una explicando que las rebajas vienen demasiado pronto después de las fiestas y que a la gente no le alcanza el dinero para tantas cosas.
¡Puede ser!
Y sin embargo en el metro crucé a varias personas que no sabían como arreglarselas con todas las bolsas de sus compras...
A ver si aumenta la vida en las calles con la mejora anunciada para los días que vienen.

De momento seguiré ordenando mis fotos y redactando las páginas atrasadas de ciudadluz.
¡Casi estoy al día!

10/01/2010

Flamenco y nieve

Llevaba siglos sin pasar por el Teatro de los Campos Eliseos y el espectáculo de Sara Baras me proporcionó una excelente razón de volver por allí.
Este magnífico teatro se halla en la muy selecta avenida Montaigne pero el frio y la noche no daban para vagabundeos. Así que pronto entramos en el amplio vestíbulo y tras esperar un pequeño rato pudimos llegar a nuestros asientos, en el primer palco, idealmente situados para disfrutar del espectáculo.
Por cierto nos costó un poco colarnos en nuestros asientos por el diminuto espacio disponible para las piernas. Pero la fantástica prestación de la Doña y de su compañía nos hizo olvidar este detalle y pasamos un excelente rato.
Y por supuesto lo alargamos compartiendo las sensaciones mientras caminábamos rumbo a los Campos Eliseos.

Al día siguiente empezó el tema de la nieve: ¿Caerá, no caerá? ¿Se mantendrá o se derretirá?
Al final la nevada empezó en medio día. Las aceras se volvieron algo resbaladizas pero no dio para mucho más y el principal efecto de la nieve fue estorbar el primer día de las rebajas.

El jueves y el viernes, tenía que perderme por las afueras de París y en estas zonas la nieve pronto se convierte en auténtica pesadilla. La diferencia de temperatura entre París y las afueras alcanza dos o tres grados y eso cambia todo: la nieve en polvo agradable se convierte en placa de hielo tramposa, y como los trayectos en coche son casi ineludibles, eso complica aún el panorama.
Lentamente y con prudencia, superé la prueba...

Ayer seguíamos con el mismo tiempo y las aceras parisinas resultaban demasiado resbaladizas para pasear serenamente. Así que me libré en un plis plas de las compras imprescindibles antes de competir con las gatas por las mantas de mohair :-)

Lo bueno de todo eso es que me dejó tiempo para seleccionar fotos y redactar algunas cositas.

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