Caminando por París con Caol

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

21/08/2016

... Vacaciones ...



20160821.jpg

14/08/2016

París en bici

Los días largos y la relativa reducción del tráfico automóvil durante el verano me animaron a volver a usar el sistema de bicicletas compartidas Velib.
Yo tengo un abono que permite trayectos de 45 minutos seguidos y eso es suficiente para casi todos los desplazamientos que me interesan. También mola la posibilidad de considerar cada camino de manera independiente, escogiendo el modo de transporte más adaptado a las circunstancias del momento.

20160814.jpg

Yo uso Velib esencialmente para ir a la oficina.
A las siete de la mañana ya es de día y somos pocos los que ya están circulando. Además, tras varios ensayos, conseguí identificar un recorrido que evita las grandes plazas, pasa casi exclusivamente por carriles de bicis y resulta relativamente seguro.
Tardo entre 39 y 45 minutos y después de dejar la bici en la estación que se halla al pie de mi oficina, puedo empezar la jornada laboral con serenidad.

No tengo las mismas sensaciones al atardecer. Por un lado hay más tráfico y por otro los conductores me parecen mucho más nerviosos.

Pero cualquier sea el momento, ir en bici requiere mucha atención.
En los carriles, la trampa principal es el peatón despistado o el repartidor apresurado. En las otras partes, es preciso estar atento a las aperturas de puertas de coches.
Total, eso deja poco tiempo para admirar la ciudad de las luces.

En varias ocasiones noté de paso detalles o imágenes muy bonitas. Pero en algunos lugares, pararse para sacar una foto resulta super complicado y preferí renunciar.

Lo cierto es que el abono de velib es un modo de transporte muy económico.
A mi me cuesta 39€ al año y puedo hacer una cantidad ilimitada de recorridos sin coste extra siempre y cuando tardan menos de 45 minutos.
Tambien hay una formula para un día (cuesta 1€70) y otra para una semana (cuesta 8€). Y cuando controlas los 22 kilos de estas bicicletas, cualquier otra bici te parece extraordinaria. :-)

7/08/2016

¿Paranoia?

Después de la matanza provocada por el camión loco de Niza, los medios de comunicación enfocaron su atención en los acontecimientos que se parecen a actos de terrorismo islámico.
El asesinato de un cura mientras celebraba una misa, aumentó aún la emoción popular por el símbolo que conllevaba.
Y la prensa sigue transmitiendo noticias acerca de todos los crímenes que pueden proceder de esta nueva ola terrorista.

Como si fuera poco, el semanal "Le point" anunció que la policía estaba buscando a un refugiado afgano sospechado de estar preparando un atentado en la instalación de París Playa...
El municipio de París anunció medidas de seguridad reforzadas y mantuvo el acontecimiento. Y la alcaldesa de París mencionó la capacidad de enfretar estas situaciones de crisis entre las numerosas calidades de la candidatura de su ciudad para los juegos olímpicos de 2024...

20160804.jpgY para que las cosas queden claras, el municipio también anunció que ahora tocaba limpiar la estatua de la plaza de la república lastimada por todas las marcas de emoción que dejaron los ciudadanos de a pie.

Efectivamente, cuando pasé por allí, constaté que ya habían recogido las velas, flores, dibujos y los demás testimonios y que ya habían instalado las imprescindibles rejas tan de moda ultimamente.
Si entiendo perfectamente la necesidad de limpiar un monumento, esta manera de pasar página le parece algo prematura.

Y mientras tanto, los políticos, incapaces de explicar que no existen acontecimientos sin riezgo, empiezan a cancelar manifestaciones veraniegas porque no pueden garantizar una seguridad absoluta.

Por suerte, de momento, no cancelaron los conciertos que apunté en mi agenda.

31/07/2016

De tiendas

El campamento de la estación Jaures cambió de forma: ya no ocupa las canchas de baloncesto pero delante del edificio de "France Terre d'Asile", se ve una alineación de personas tumbadas en la acera, con manto o saco de dormir para las más dichosas...

Otro ambiente se nota cerca de la plaza Chatelet.
Pasé cerca de la orilla del Sena y constaté que ya instalaron los equipos de París Playa. En la tienda de jardinería que visité, la gente buscaba soluciones para dejar reservas de agua a sus plantas antes de marcharse de vacaciones. Yo buscaba una maceta para uno de los cactus que tengo en la oficina. Preocupaciones obviamente a años luz de los problemas de los refugiados.

Ese día pasé por algunas tiendas cerca de la fuente de los Inocentes. Pocas veces encontré a dependientes tan despistados. El primero no conocía los colores de los zapatos de su tienda. La segunda tardó casi quince minutos para cobrar porque no controlaba bien su caja. La tercera me dijo que iba a llamar a un colega pero tardó apenas quince metros para olvidarlo.
Yo no tenía prisa y suelo adaptarme a estas situaciones. Pero entiendo que estos tratos puedan despistar a algunos turistas.

El jueves también visité el "Bazar de l'hotel de ville". Remodelaron una vez más la organización de las plantas pero encontré rapidamente lo que buscaba. Allí la gente estaba buscando ideas para decorar su casa, sin prisa pero con exigencias en cuanto a la atención de los dependientes y eso también produce un ambiente peculiar.
Luego pasé por una tienda de muebles y allí se notaba un ambiente de fin de rebajas, con productos presentados pero indisponibles y productos disponibles que no podías ver...

Volví a casa caminando.
En la parte de la calle Montmartre que se halla entre la calle Etienne Marcel y la calle de Aboukir, la sucesión de terazas de café a tope de treintañeros disfrutando del atardecer me hizo pensar que en algunas zonas, la vida parisina es muy agradable.

24/07/2016

De paso

Desde el principio del año, dicen que llegaron 80 refugiados extras cada día.
El campamento cerca de la estación de metro La Chapelle fue evacuado, el espacio fue rodeado de rejas y contrataron a un vigilante para impedir nuevas instalaciones. Lo mismo pasó en el parque Jessaint y, a principios de junio en el espacio que se halla debajo de la estación Stalingrad.
Así que los nuevos refugiados se juntaron a los que estaban instalados en las canchas de baloncesto al pie de la estación Jaures.
En unas pocas semanas, el campamento inicial desbordó de las canchas y se extendió primero a todo el espacio libre debajo del metro y luego a las aceras del bulevar de la Villette.
Asociaciones y ciudadanos proporcionaron tiendas, agua y comidas y los refugiados siguieron llegando a este lugar que se halla justo al lado del nuevo local de acogida (si es que se puede decir así) de la asociación “France terre d’asile”. Dicen que censaron a más de mil personas.
Cuando pasé por aquí, caminando, el jueves al atardecer, me impresionó la extensión del campamento y las tremendas condiciones que enfrentan estas personas.
El viernes por la mañana, quise pasar en bici para ir a la oficina, pero la policía impedía el paso. Noté une colección de furgonetas de policía y algunos autobuses y entendí que ya estaban evacuando a los refugiados. Cerraron el acceso de la estación Jaures todo el día para organizar el traslado.
Ayer por la mañana pasé de nuevo por el bulevar de la Villette. El campamento había desaparecido pero una decena de refugiados ya estaban esperando al lado de “France terre d’asile”.

Por suerte esta semana también me regaló cosas buenas.
Buscando en un sitio de segunda mano encontré una oferta de bici interesante y el miércoles al atardecer quedé en la plaza Jacques Froment (cerca del cementerio de Montmartre) para ver el objeto.
Hecho el trato, el recorrido para volver a casa empezó por una larga subida rumbo a la plaza de Clichy. ¡No sé cómo hacen los que pedalean sin estirar las piernas! Lo cierto es que llegué como un náufrago al pequeño taller de reparación de bicis que se halla al lado de la plaza. Arreglaron la altura del sillín y pude seguir rumbo a casa.

20160723.jpg

Tras instalar alforjas pude trasladar mi nueva montuta a Borgoña y probarla con mucho gusto.

- página 1 de 100