Al volver de vacaciones no podía imaginar mejor manera de reencontrar París
que lo que propuso la asociación de los Paris Greeters.
Como cualquier asociación, necesita no sólo reclutar a voluntarios sino también
conservar a los que tiene ya. Y con este fin, nada mejor que la organización de
acontecimientos festivos reuniendo a los socios.
Esta semana tocaba un picnic en el jardín que se estira entre el foro de Les
Halles y la iglesia San Eustaquio.
A las 19h aparecieron los primeros voluntarios y la asamblea llegó poco a poco
a una cincuentena de personas.
Los hombres tenían que llevar la parte salada de la comida y las mujeres los
dulces...
Sobra decir que en el plan gastronómico, esta cena no permanecerá en las
memorias. Pero los intercambios entre socios compensaron de sobra.
A las 20h30, el presidente nos reservaba una sorpresa. Había invitado a un
grupo de músicos, los Bachiques Bouzouks, cuyo objetivo es tocar viejas canciones francesas
para que la gente cante.
Entonces repartieron libretos con la letra de una centena de canciones y a
cantar...
Confieso que de todas las canciones que propusieron, no conocía mucho más de la
mitad. Pero el momento me gustó muchísimo.
Varios turistas extraviados se acercaron al grupo y fueron invitados a cantar
con los demás.
Yo me escapé sobre las 22 mientras el grupo seguía cantando y mientras caminaba
rumbo a casa pensé que esta noche, sí que cambiamos la imagen que los
visitantes tienen de los parisinos.
28/06/2009
Apoderándose el hiper centro de París
By caol on 28/06/2009, 21:40
22/06/2009
Tres semanas fuera cambian la mirada...
By caol on 22/06/2009, 21:41
Ya se acabaron las vacaciones y tras pasar tres semanas en una zona que me
gusta mucho, tuve ganas de compartir con vosotros algunas de las sensaciones
que me llevaron a volver allí por séptima vez...
Mi zona de veraneo se halla en el valle de Valleraugue, al pie del monte
Aigoual. Para llegar allí la única opción es el coche pero las autopistas más
cerca quedan a más de 70 kms y alcanzarlas supone enfrentar estas carreteras
secundarias típicas de las zonas de montes con curvas y más curvas.
Eso explica que el valle sigue a salvo de las transformaciones que conlleva el
turismo de masas y conserva cierta autenticidad.
Pero la contrapartida económica de este privilegio es muy
elevada.
Las actividades tradicionales de producción de seda desaparecieron años atrás y
las empresas de confección correspondientes cierran una tras otra.
Sólo quedan las actividades agrícolas como el cultivo de una variedad especial
de cebollas (muy suaves, casi azucaradas), la producción de un queso de cabra
que se llama pelardon (¡riquísimo!) y la crianza de ovejas.
En este contexto resulta casi imposible encontrar un trabajo sin abandonar el
valle así que los feligreses viven de manera muy sencilla y compensan unos
ingresos bajos cultivando un huerto.
Por cierto algunos precios locales despistan cuando uno los compara con los
precios parisinos. La chocolatine cuesta 0€75 en vez de 1€05 y para
los productos locales la diferencia es peor todavía (0€90 el kilo de cebollas
en vez de 4€50 en París...)
Cada vez que pasó un rato en esta zona tengo la sensación de estar a años luz
de la frenesía consumista parisina y esa sencillez algo rústica de gente que
quiere su tierra me regenera por dentro.
Un día dedicaré una página a esta región pero de momento tengo ya bastante por
hacer con la ciudad de las luces.
Y ahora sólo falta escoger la fecha y la duración de la próxima
estancia...
¿Setiembre?
29/05/2009
¡Cerrado por vacaciones!
By caol on 29/05/2009, 20:54
Tras varios meses trabajando como un galeote, por fín toca marcharse tres
semanas de vacaciones.
Me voy a destiempo, mientras los parisinos todavía siguen contando los días
antes de marcharse.
Me voy rumbo al sur en una zona de montes, salvaje y auténtica.
Volveré cuando los parisinos ya empezarán a veranear y entonces prometo
contaros más historias sobre esta ciudad que tanto aprecio.
¡Hasta pronto!
24/05/2009
Otra semana corta...
By caol on 24/05/2009, 17:32
El jueves de Ascensión forma parte de los días festivos en Francia y con el
tiempo que mejora, los primeros rayos de sol, ... son muchos los que se las
arreglan para conseguir un puente de 4 días.
Yo también tenía un largo puente y aproveche el viernes libre para acabar el
recorrido Norte Sur con mis cómplices viandantes.
Quedamos en un café al lado del metro Glacière y retomamos el itinerario al
lado de la Cité Fleurie. Pero esta vez no hubo suerte y no pudimos repetir
nuestra discreta visita.
Dimos la vuelta de la manzana y poco despues empezamos a extraviarnos ya que
mis compañeros no conocían el sitio del antiguo
Convento de las Inglesas.
La vuelta al itinerario normal nos dio la oportunidad de descubrir los
vestigios de otro convento y poco despues llegamos al Castillo de la Reina
Blanca.
A partir de allí el camino sigue más o menos el antiguo cauce de la Bièvre. Lo
cual significa pasar al lado de los Gobelinos y atravesar el jardín René Le
Gall.
Tras este momento bucólico, cruzamos el bulevar Auguste Blanqui y empezamos la
exploración de la colina de la Butte aux Cailles y de algunos rincones que
tengo que presentaros un día. :-).
En medio día nos dejamos seducir por una terraza soleada de la calle de Tolbiac
y allí pasamos un buen rato.
A continuación el itinerario nos llevó a la Cité Floréale que ya había visitado
con los guías parisinos y tras examinar detenidamente todas las casitas,
seguimos rumbo al Parque Montsouris
No sé si fue calculado pero el itinerario se acaba en la esquina Sur Oeste del
parque, justo al lado de un café muy acogedor...
Tras una pausa merecida, se acabó la sesión colectiva de senderismo
urbano.
No pude resistir a las ganas de probar un tramo del tranvía Sur y seguí
caminando a partir de la Puerta de Orleans rumbo al Norte.
Ahora tocaría comprar el siguiente topoguia y preparar los paseos del
verano...
17/05/2009
El estrés de mayo
By caol on 17/05/2009, 21:40
Mayo es un mes de semanas cortas en París. Cuando no hay día festivo y
puente, te mandan a algun cursillo de formación continua y así no ves pasar las
escasas semanas completas.
A mi me tocó aprender como manejar el estrés de mi equipo.
¡Todo un programa!
Y por si fuera poco, la sesión tenía lugar en las afueras de París así que
compartí (aunque al revés) la pesadilla cotidiana de los habitantes de las
afueras.
Trenes con atraso o simplemente suprimidos, atascos en las autopistas, ...
llegar a la hora en punto se convierte en una auténtica prueba y, al final, el
estrés que intentas manejar es el tuyo proprio.
A pesar de todo, algunas cositas aprendí. ¡Algo es algo!
Tras esta paréntesis estudiantil, volví a la oficina pero no me arriesgué a
entablar las prácticas. Ya tenía trabajo de sobra con los expedientes
esperándome.
Ayer por fín pude meterme en una larga caminata parisina con varias paradas en
varias tiendas.
Calle de la Roquette ya empezaron las obras.
Plaza de la Bastille encontré a una dependiente que sí sabe de deporte ya que
incluso menciona el problema de las zapatillas que apestan.
La pastelería argelina cerca del mercado de Aligre ya no tiene la calidad de
siempre y si no supera la próxima prueba, pasará a la lista negra.
Plaza Voltaire, el Partido Obrero Independiente desfilaba con bandera roja y
cantando la Internacional.
Y cerca de mi casa, el supermercado ahora sigue abierto hasta las 22:30.
¡Tranqui, hay tiempo para todo!
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