Ya llegamos al final del periodo de las rebajas y publican las primeras
estadísticas: enero 2010 no será una gran edición y sólo se salvan las ciber
rebajas.
Dice una de mis amigas que se explica esta diferencia porque lo que uno compra
en internet no es tan caro como lo que uno encuentra en las tiendas y entonces
es más fácil caer en la tentación. Y cuando lo pienso, creo que acertó.
Yo me libré de los trapos para volver a encontrar los libros y más precisamente
los que publica una editora cuyo trabajo me encanta: no me gustan todos los
libros que edita pero siempre entiendo lo que le ha gustado en una obra. Doña
Anne-Marie Metailié dio a conocer las obras de Luis Sepulveda, Arnaldur
Indridason o Leonardo Padura al público parisino y eso es de agradecer.
Este trabajo de calidad fue reconocido por uno de los actores mayores de la
edición gala y tras celebrar los 30 años de su empresa editorial, ahora podrá
olvidar las pesadillas económicas y dedicarse a lo que más le importa: la
literatura.
Y aprovecho este momento para agradecer a Maria Angeles por la
Sombra del viento que estimuló mis ansias literarias. ¡Un gran
regalo!
También agradezco otro regalo que llegó directamente del festival de comics de
Angoulême. Se trata de una colección de croquis de París que acompañan pequeños
textos comentando momentos pillados al azar.
Me encantó la primera frase de esta pequeña obra:
Para bien dibujar su ciudad, es preciso madrugar y salir al alba, al azar de las calles, en busca de algún motivo.
Y la verdad es que el amanecer parisino es un momento que me gusta
mucho.
A ver si consigo madrugar con estos días que empiezan a alargarse...
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