El pasado domingo, nada más escuchar los resultados de las elecciones, la
gente empezó a llegar a la plaza de la Bastille.
Yo pasé un gran rato escudriñando los resultados en la televisión y en
internet y caminé rumbo a la plaza sobre las 22.
¡Que de gente!
Resultaba casi imposible dar la vuelta de la misma plaza así que pasé por las
callecitas de los alrededores y eso me dio la oportunidad de observar las
reacciones de la gente.
Sobra decir que para todos los presentes, la eliminación de Sarkozy fue un
auténtico alivio. Aparto las reacciones histéricas provocadas por las cámaras
de tele. Entre los militantes de los partidos de izquierda, quedaba bastante
claro que sólo se trataba de una etapa. Muchos jóvenes confesaban que era la
primera vez que veían una victoria de la izquierda y lo disfrutaban con
alegría. Pero también noté a muchas personas que acudieron para aprovechar el
momento festivo sin ver más allá.
Volví a casa a medianoche y fue preciso esperar al día siguiente para conseguir
los resultados definitivos.
París, ciudad de las luces, también es una ciudad "rosa": Hollande consiguió un
55,6%, mi distrito le otorgó un 70% y mi manzana un 81%.
El lunes, tras las tensiones de los últimos días, se notaba un ambiente muy
relajado en la capital.
El martes, día festivo, la gente seguía recuperando de la fiesta
electoral.
El miércoles fue preciso volver a la cotidianidad...
En la parada de autobus llegó una mujer joven, vistiendo un largo vestido de
verano, cuyo escote desaparecía debajo de un "cuello tortuga" negro, y tapando
su pelo con un pañuelo supuestamente islámico. En la misma parada, un doña más
anciana también llevaba un pañuelo islámico y al contemplar la moza no pudo
resistir: empezó a explicarle varios conceptos relativos a la religión y le
indicó que su manera de vestirse era inadecuada para una modesta
musulmana...
Por una lado me hizo gracia pero por otro imagino que vivir entre dos mundos
debe ser bastante complicado.
De momento seguiré cuidando mis plantas...
13/05/2012
Cambio parisino...
Por caol el 13/05/2012, 10:53
6/05/2012
Esperando la segunda vuelta
Por caol el 6/05/2012, 17:34
Aproveché el puente del 1 de mayo para meterme en nuevos recorridos.
El lunes, bajo el pretexto de visitar la casa de un conocido, abandoné el metro
en la plaza de Italia y me perdí al azar rumbo a una calle cuyo nombre surge
directamente de otros tiempos. Pero en la "calle del castillo de los
rentistas", pocos rentistas se ven y con una ironía tipicamente parisina, allí
es donde instalaron la Brigada Financiera de la Policía Judicial...
El barrio presenta una yuxtaposición asombrosa de altos edificios que parecen
sembrados aleatoriamente en medio de micro jardines y es el resultado de la
gigantesca reforma urbana iniciada en los años 1970. Entre los ejes mayores de
este sector, la avenida de Ivry propone una interesante sucesión de
restaurantes asiáticos. El que probé proponía menús por 10 euros y la verdad es
que me pareció muy rico.
Tras esta pausa, visité una de las tiendas que venden la vajilla de los
restaurantes asiáticos, constaté que los precios son realmente interesantes y
noté que tendría que volver allí. Pero preferí seguir rumbo a mi destino del
día: la gran tienda de plantas ubicada en el muelle de la estación.
En este paraíso vegetal, hay tentaciones por todas partes y me costó limitarme
a las modestas fresas que buscaba. Pero indudablemente merece otra visita.
:-)
El 1 de mayo, se organizaban tres manifestaciones dentro de la capital. El
frente nacional reunía a sus feligreses al lado de la ópera, Sarkozy invitaba a
los "auténticos trabajadores" en la plaza del trocadero, y todos los demás
deambulaban alegramente entre la plaza denfert rochereau y la plaza de la
bastille...
Tras comprar el imprescindible muguete, pasé un gran rato en el mercado
de las flores al lado de Notre Dame. Luego pasé por el recorrido del
desfile sindical antes de cruzar el Sena, de perderme por el mercado Saint
Paul y de probar otra vez la panadería de la calle Saint Paul y sus
"guimauves" riquísimas...
El resto de la semana destacó por el gran debate entre los dos candidatos de la
segunda vuelta y los comentarios de los parisinos de a pie...
Se nota cierta lasitud y también cierta inquietud.
Por suerte no faltaban los mercadillos para buscar la ganga del siglo y
cambiarse las ideas...
Ahora seguiré esperando los resultados... Mañana os cuento.
29/04/2012
Tiempo de marzo a destiempo.
Por caol el 29/04/2012, 17:14
Ya son cuatro semanas con cielo nublado y chubascos y más chubascos...
El florista de la esquina dice que cuando hay lluvia la gente no va de tiendas.
Yo sospecho que entre las elecciones presidenciales y las vacaciones escolares,
los parisinos aplazaron muchas cosas.
Tras la primera vuelta del pasado domingo, se multiplicaron las charlas
políticas entre los parisinos.
Si Francia otorgó casi un 18% a Marine Le Pen, presidente del Frente Nacional,
París sólo dejó un 6,2 a esta candidata y los votos se concentraron en los dos
líderes principales.
El pasado jueves se juntaron unas cincuenta personas en un café de mi barrio y
dedicaron varias horas a compartir sus sensaciones frente a los resultados
nacionales y locales. Lo bueno es que la parte de la población que se interesa
a los temas políticos y económicos aumenta. Lo malo es que la distancia entre
las maneras de percibir las cosas de los parisinos y de los provincianos es
cada día más importante. Y desgraciadamente eso deja espacio para todos los
extremos...
Entre dos charlas políticas y corriendo para escapar de los chubascos, descubrí
una tienda increíble que vende ruedecillas casi de todas clases. Este sitio de
otros tiempos tiene horarios casi imposibles para clientes particulares pero
para quien consigue visitarlo, propone soluciones para cualquier problema. Yo
presenté una ruedecilla rota, expliqué su uso y el dependiente me fabricó
enseguida una pieza adaptada. Nada que ver con el trato poco amable de los
almecenes que había visitado antes...
Hoy aproveché un claro para visitar uno de los mercadillos de barrio que
permiten a los vecinos de vender sus trastos. Compré dos frascos de Erlenmeyer
que no necesito pero como me los dejaron por 3 euros, no me arruiné.
La ciudad queda muy tranquila, como si se hubieran marchado los parisinos,
otorgándose un largo fin de semana para compensar vacaciones limitadas por el
calendario electoral.
Yo seguiré explorando las tiendas de floristas...
21/04/2012
Vacaciones de primavera...
Por caol el 21/04/2012, 21:39
Se acabó la pausa de semana santa.
Cuando retomé el camino de la oficina, mi autobus de siempre me regaló una
chispa de fantasía: por las obras de rehabilitación de la plaza de la
república, abandonó el recorrido normal y pasó por la orilla del canal
Saint-Martin. Un toque romántico al despertar siempre viene bien :-)
Por la noche quise descubrir el ambiente de un mitin electoral y pasé por el
gimnasio parisino que albergaba la cita del día. Me impresionó la arquitectura
sobria y funcional de este edificio construido al final del siglo 19. En cuanto
al mitin, si permite cultivar el apoyo de los militantes y simpatizantes, dudo
que convenza a los demás. A mi me encantó la invitación a la insurrección
ciudadana :-))
Entre política y trabajo, también pasé varios ratos buscando macetas para
florecer mi balcon. El objeto en sí no es tan importante pero es un estupendo
pretexto para recorrer París y descubrir sitios nuevos.
Para empezar descubrí una tienda de florista que se halla en uno de mis
recorridos de siempre. Suelo pasar por la otra acera en donde hay varias
tiendas que me gustan y nunca había notado este florista.
Luego visité una zona que conozco pero que no es tan familiar y descubrí a una
doña exquisita que propone una selección acertada de plantas, macetas y
objetos.
Pero el mayor descubrimiento ocurrió en una calle que ubico perfectamente pero
que nunca recorrí detenidamente. Total descubrí un lugar totalmente improbable
que la misma dueña define como "un espacio industrial habitado por las
plantas". En este antiguo taller, las plantas conviven con objetos de diseño,
de todos tamaños y de todos precios.
Estos tres sitios venden las macetas de tejido que estaba buscando y encontré
los modelos que quería.

Fueron muchos kilómetros pero creo que merecía la pena.
Y ahora toca prepararse al largo domingo electoral frances.
Luego os cuento.
9/04/2012
Santa semana...
Por caol el 9/04/2012, 21:40
Entre dos sesiones de embrutecimiento laboral, conseguí disfrutar unos
momentos más agradables.
Me invitaron a un preestreno de cine en la zona de la Ópera y, al salir de la
sala, caminé tranquilamente rumbo a la puerta de
Saint Denis. Este paseo me dio la oportunidad de recorrer lo que los
parisinos llaman grandes bulevares y constaté que en esta zona se
desarolló toda una vidilla alrededor de algunos cafés de cadenas
internacionales.
No me interesan estos sitios estandares así que seguí caminando rumbo a la
calle del Faubourg Saint-Denis y los sitios de la comunidad turca. Total pude
disfrutar de una terraza a salvo del tráfico automóvil y pagar el justo precio
para mi descafeinado.
Tras este episodio nocturno, pude dedicarme a la preocupación de temporada:
florecer ventanas y balcones. Por cierto, no tengo dones particulares en este
campo y el florista de la esquina se quedó bastante perplejo cuando le confié
mi planta indestructible para regalarle una maceta más confortable.

Los parisinos cuidan cada día más plantaciones y como no usan pesticidas, las
abejas abandonaron el campo para instalarse en la capital y dicen que la miel
resultante es riquísima.
De momento mis plantaciones no son muy acogedoras pero no desespero :-)
También de temporada son estos mercadillos en donde la gente vende las viejas
prendas que ya no sirven. Este domingo visité la instalación que se estiraba en
el bulevar Saint Martin. Pero había demasiada gente para escudriñar los
tenderetes...
Por la noche, la zona de las abadesas parecía algo dormida pero es que muchos
parisinos aprovechan el lunes festivo para marcharse de la ciudad.
Yo hice un gran viaje hacia las afueras de París, a quince minutos de la
estación Saint Lazare. Antes de salir, constaté que una gran parte de la
estación fue transformada en centro comercial con 80 tiendas. Luego el tren me
dejó en una zona de construcciones bajas y descubrí la casita con jardincito de
mi anfitriona.
El sitio tenía encanto y uno casi puede tener la tentación de instalarse en una
zona de este tipo. Pero a la hora de volver a casa, la inquietud de perder el
último tren te quita estas ideas.
Con gusto volví a mi refugio, más pequeño pero más cerca de todo :-))))
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